Publicación original: Fanfiction.net
Artista: Chris Isaak
Traducción: Juego Perverso
Traducción: Juego Perverso
Rated: K
SE no me pertenece, es de su creador Ohkubo Atsushi. Solo
escribo este Fic para compartirlo con ustedes, en ningún caso me adjudico ni
los personajes ni la trama.
«Wicked
Game»
Cerró la puerta con un fuerte
golpe y furiosa se alejó de aquel lugar.
“¿Cómo se atreve a decir semejante tontería?”
pensó mientras corría por las calles de
Death City sin fijar un rumbo.
Solo quería perderse, solo quería olvidarse de
lo que su compañero hacía poco le había dicho. Lágrimas comenzaron a descender
de sus ojos recorriendo su hermoso rostro, nublando completamente su visión; sentía
como el miedo intentaba apoderarse por completo de su persona, y eso era algo totalmente
normal, pero no lo era para ella. Se reprendió mentalmente por sentir semejante
emoción, pero no podía evitarlo por más que intentara hacerlo.
“Él siempre me está protegiendo,
él siempre está preocupado por mí… ¿entonces por qué?...”
Después de un rato se detuvo
jadeando, pues su cuerpo ya se encontraba fatigado por tanto correr. Decidió
liberar sus sentimientos, se acercó a un callejón y allí se sentó, para llorar
tranquilamente sin que nadie pudiese verla, en el completo silencio que el
sitio le otorgaba.
En tanto, mirando a la puerta
totalmente estupefacto se encuentra Soul, en la misma posición en la cual vio
como su técnico huyó de él. No lo entendía. ¿Qué había salido mal?, llevaba
casi una semana planeando todo aquello; inclusive, ese día se levantó temprano,
antes de que Maka lo hiciera para arreglar el departamento. Él quería darle una
sorpresa a su técnico, y estaba casi seguro de que ella estaría feliz, pero de
no ser por ese “casi” que fue lo que estropeó su plan, no se encontraría allí,
así… en ese estado.
Resignado caminó hasta el sillón
y se tiró en el. Fijó su vista en el florero que en la mesa descansaba, un ramo
de rosas carmesí había en este, parecían mirarle con lástima.
—¿Y ustedes que mierda me ven? —exclamó.
Su mirada cambió a una de
molestia, tomó lo primero que había a su alcance y lo lanzó contra aquel jarrón,
dando de lleno con el objeto que se quebró en miles de trozos, las flores
comenzaron a caer una a una, mientras el agua se expandía derramada en el
suelo. Una sonrisa sardónica se dibujó en el rostro del joven.
—¿Quién es el que sufre ahora? —murmuró,
mientras esta vez quitaba la mirada de los restos del florero, situándola en el
suelo.
—Tú vida se vuelve un infierno,
¿verdad Evans? —habló el diablillo a Soul, este último solo se molestó aún más,
pero prefirió ignorarlo. Después de todo, discutir con él no le llevaba a nada
bueno—. Vamos, ¿no me dirás nada? —soltó una carcajada cargada de burla—, ¿Qué
te hizo creer que ella sentía lo mismo por ti?, ella solo te necesita como su
arma, como su compañero. Nada más —volvió a reír más estruendosamente que la
vez primera.
Soul luchaba contra la ira y las
ganas de llorar, sabía que lo que aquel ser le decía era la verdad, de ser mentira,
¿por qué Maka había huido nada más oír lo que él tenía que decirle?
“El mundo arde en llamas…
Nadie puede salvarme, solo tú…
Cosas extrañas son las que el deseo
Nos hace hacer a la gente tonta
Nunca hubiera soñado necesitar a alguien
como tú...
Y nunca soñé necesitar a alguien como tú...”
Y nunca soñé necesitar a alguien como tú...”
Maka seguía sollozando, pero ya sus ojos se encontraban secos de tanto
llorar. Comenzó a analizar lo que ese día había ocurrido intentando recuperar
la calma.
Ese día era aparentemente normal, se había levantado al igual que todos
los días. Tomó algo de ropa limpia y un par de toallas para ir a darse una
ducha. Caminó somnolienta hasta el cuarto de baño y allí entró sin notar nada
diferente, restregándose uno de sus ojos con la mano izquierda para
desperezarse un poco, se acercó al lavamanos y abrió el grifo para acto seguido
lavarse la cara y cepillarse los dientes. Al rato de hacerlo, se deshizo de su
pijama para proceder a bañarse.
Hasta allí, su día era completamente normal, como lo eran todos los
días.
Al salir del baño, notó que su día comenzaba a cambiar. La casa estaba
totalmente limpia y ordenada, comenzó a asustarse. Olió el ambiente, un aroma
agradable y delicioso llenaba el departamento. Se acercó a la cocina y lo que
vio la dejó helada. Soul preparando el desayuno, eso sí era algo novedoso para
ella.
—¿Soul? —preguntó sin poder creer que aquello fuera real.
El aludido se volteó y miró a su técnico.
—Buenos días Maka —exclamó y luego sonrió.
—¿Ocurre algo?, ¿no dormiste bien?, ¿estás enfermo?
—¿A qué viene tanta pregunta?
—Es que tú…
—Ya veo, te sorprende que esté preparando el desayuno, ¿verdad?
—Pues sí.
El joven albino entonces apagó la cocina, para prevenir que algo malo
ocurriese. Porque podría por su descuido provocar un incendio o algo peor: “La furia
de Maka”. Se quitó el delantal rosa que traía puesto y lo dejó en el mueble
junto a él. Caminó hasta la rubia quien aún estaba estupefacta observando al muchacho
de ojos carmesí.
Ella le vio acercarse y su corazón comenzó a latir rápida y fuertemente.
Estaba nerviosa, hacía ya bastante tiempo que su compañero le ponía en ese
estado, sobre todo cuando estaban a escasa distancia.
Soul le tomó de la mano y la guió hasta el recibidor, ella no se opuso y
le siguió. Allí sobre la mesa había un
hermoso florero que contenía rosas carmesí. Maka las contempló en silencio,
pero maravillada.
—¿Te gustan? —preguntó Soul, mientras liberaba la mano de Maka de la
suya.
—¿Dónde las has…? ¿Cuándo? Yo… —Maka no era capaz de formular siquiera
una pregunta concreta, era tanto su asombro que no podía.
—Son para ti, Maka.
Ella le miró, y él con su mano derecha acarició suavemente la mejilla de
su técnico. El sonrojo floreció en el rostro de la chica, quien miraba
directamente a los ojos de Soul. Pero había algo en ellos que le causó cuidado,
aunque no supo distinguir que era.
—Gracias Soul, pero no debiste…—suspiró—. Hoy no es un día especial,
¿verdad?
—No es necesario que sea un día especial para hacer algo por ti, ¿o sí?
Maka se sonrojó aún más e intentó desviar el rostro de la mirada de su
compañero, que le observaba insistente. Él se lo impidió y en un acto fugaz
capturó los labios de su técnico. Ella sintió temor, no supo cómo reaccionar,
pero Soul seguía presionando sus labios contra los de ella.
“No... No quiero enamorarme…
(Este mundo siempre te romperá el corazón)
(Este mundo siempre te romperá el corazón)
No... No quiero enamorarme…
(Este mundo siempre te romperá el corazón)
De ti…”
Maka intentó por un momento separarse de Soul para así romper el beso,
pero él aprovechó esto como una oportunidad exclusiva e introdujo su lengua en
la boca de Maka, inspeccionándola con desesperación.
Para él, besar a su técnico era algo que llevaba deseando hacía bastante
tiempo. Para ella, que Soul estuviera besándola era un mal presagio. Soul
intentó profundizar aún más el beso, pero Maka se lo impidió y tan rápido como
pudo se separó de él, con la respiración agitada y muy sonrojada. Miró a su
compañero, este le observaba con incertidumbre en su rostro.
“¿Habrá estado mal lo que hice?” se preguntó el albino, mientras Maka
retrocedió unos pasos alejándose así de él.
—Soul… lo siento yo…
— Maka, no te vayas… te amo —le dijo el muchacho, y en un rápido
movimiento se acercó a la rubia y la estrechó entre sus brazos.
—Soul… no sigas con esto, por favor —susurró ella en el oído del joven,
al instante como si de una orden se tratase, Soul soltó a su técnico.
Se sintió morir. ¿Acaso no había valido la pena todo aquello?, la verdad
era que no, Maka le estaba rechazando sin ningún remordimiento aparente.
“Que juego más perverso hay que jugar…
Para hacerme sentir así
Algo perverso que hacer
Para hacerme soñar contigo
Algo perverso que decir
“Nunca te sentirás así”
Algo perverso que hacer
Para hacerme soñar contigo”
—Maka…
Ella se giró y rápidamente huyó del sitio cerrando la puerta de un
fuerte golpe.
“¿Por qué ha tenido que decírmelo?... ¿es que estaba mal seguir
pretendiendo que nada pasaba?” y el deseo de llorar se hizo presente una vez
más, abrazó sus rodillas y cedió, amargamente.
—Tengo miedo de amarte Soul… ¿Por qué no lo entiendes? —murmuró—. Sé que
algún día te irás y me dejarás, estaré sola otra vez.
—Así que era por eso…
Una voz habló junto a ella. Maka alzó la mirada y se encontró con aquel
muchacho que era su compañero, extendiéndole la mano para ayudarle a ponerse de
pie, mientras una sonrisa melancólica se dibujaba en sus labios. Maka volvió a
mirar el suelo, y con nerviosismo tomó la mano de su acompañante, al instante
ella se incorporó, pero evitando la mirada de Soul.
“No, no me voy a enamorar
(Este mundo siempre te romperá el corazón)
(Este mundo siempre te romperá el corazón)
No, no me voy a enamorar
(Este mundo siempre te romperá el corazón)
(Este mundo siempre te romperá el corazón)
De ti…”
—Maka, volvamos a casa —le dijo mientras con su mano derecha tomaba el
mentón de la joven de ojos jade y le obligaba a verle—. Fingiremos que nada de
esto ha ocurrido, ya verás como todo recupera su curso normal, y olvidarás el grave
error que hoy he cometido.
El albino también luchaba contra el agobio que se apoderaba de él. Saber
que él amaba a su técnico, a su adorada Maka, pero ella sentía temor de amarle,
miedo de corresponder a sus sentimientos, le afligía sobremanera. Pero debía
disimularlo y ser fuerte, por ella y por si mismo. Por salvar aunque fuera la
amistad que les unía.
Ambos emprendieron camino de regreso a casa en completo silencio, no
había más nada que decir, o eso es lo que querían pretender.
Cuando habían llegado, entraron y Maka se preparó algo de comer, no
quiso probar lo que Soul con tanto afán había hecho para ella, se sentía fatal
por hacer sentir mal a su compañero. Le había rechazado cuando ¡ella sentía
exactamente lo mismo por él! que tonta había sido, sentir temor a amar, ¡¿pero qué
estupidez había hecho por el miedo que había dominado su mente?! y no era sino
hasta ahora que se daba cuenta de ello.
Al acabar de comer, se dispuso a pedir disculpas, pues Soul las merecía.
Él había hecho todo eso para que ella fuera feliz, pero ella fue tan egoísta,
tan cobarde, tan…
—¿Maka? —preguntó Soul cuando ella se sentó junto a él, mientras veía
televisión.
La rubia cenizo le miró y él se sonrojó. No quería olvidar lo que esa
mañana había experimentado junto a su técnico, pero si quería olvidar el dolor
que ella le había provocado. Pues aunque no lo pareciera, Soul también tenía
sentimientos, y tal vez su sufrimiento era muchísimo mayor que el de Maka en
ese momento.
—Soul yo… lo lamento.
“El mundo ardía en llamas,
Nadie podía salvarme excepto tú…
Son extrañas las tonterías que el deseo
Nos hace hacer a la gente tonta…
No, nunca hubiera soñado que amaría a
alguien como tú
Nunca soñaré que pierdo a alguien
como tú…”
Soul le miró sin comprender el porqué ella se lamentaba, ya no había que
retomar el tema, ¿o sí?
—No te preocupes, Maka. Ya te lo he dicho, olvidémoslo.
—Es que no puedo… no quiero olvidarlo, Soul.
La joven entonces al acabar de hablar, acercó su rostro al del albino y
lo besó.
Él le miró absorto, ella puso una de sus manos en el hombro de Soul y la
otra tras la cabeza del albino, intentando profundizar el beso. Soul entonces
entendió lo que su técnico intentaba decirle. Cerró los ojos, separó un poco
más sus labios y la rubia deslizó su lengua al interior de su boca,
explorándola hasta encontrar la del albino, comenzando así un juego paulatino
por saber quién de los dos dominaba en el.
Al cabo de unos segundos se separaron y se miraron largo rato, ambos se
encontraban completamente sonrojados, con la respiración agitada y no sabían en
qué momento habían cambiado de posición. Ahora Maka estaba recostada en el
sillón, mientras Soul estaba sobre ella. Sonrió nerviosa y se estremeció cuando
el joven posó una de sus manos en su pierna ahora descubierta, pues su ropa
estaba completamente desordenada. Él la acarició y ella dio un pequeño gemido
que el albino alcanzó a oír.
Soul rió, pues Maka a cada contacto con su piel se estremecía
notoriamente. Volvió a besarla esta vez de manera más salvaje y más apasionada,
exigiéndole mucho más a su acompañante. Los besos tiernos e inocentes con los
que habían comenzado ya eran un cuento viejo para los dos.
Maka puso sus manos en la espalda de Soul y comenzó a recorrerla,
intentando así memorizar cada parte del cuerpo del joven, mientras que él a su
vez seguía besándola, subió sus manos hasta los muslos de su técnico, que no
parecía oponerse para nada al contacto que él ejercía. Por supuesto que a él no
le molestaba. Llevaba ya suficiente tiempo soñando con estar así con la rubia.
—Soul… —susurró ella en el oído
del muchacho luego de romper el beso, él le miró expectante.
—¿Qué ocurre?, ¿quieres que me detenga?
El joven se quitó entonces de encima de la chica, dejándole así su
espacio personal totalmente libre, se puso de pie dejándola solo a ella en el
sillón, dejó también de mirarle para no incomodarla, dándole la espalda. Él
sabía que ella no sentía lo mismo que él. Tal vez le había besado solo por
impulso… tal vez no. ¿Cómo saberlo si antes le había rechazado y ahora era ella
quien le había besado?
Maka se sorprendió ante la acción de Soul y se incorporó, caminó hasta
donde él se encontraba y le abrazó por la espalda uniendo sus manos con las del
chico.
—Yo no he dicho tal cosa. ¿Por qué has parado?, ¿por qué te has alejado
de mí?; ¿no eras tú quien decía amarme?
Soul abrió sus ojos sobremanera y lentamente se giró, tomó entre las
suyas las manos de su amada y le miró directo a sus ojos color Jade.
—Si me amas tanto como dices, demuéstramelo por favor Soul —sonrió con
timidez y completamente ruborizada ante
su atrevimiento.
“No… ahora quiero enamorarme
(Este mundo siempre te romperá el corazón)
(Este mundo siempre te romperá el corazón)
Ahora quiero perderme en la lujuria
(Este mundo siempre te romperá el corazón)
… Contigo”
—Luego no te arrepientas, Maka.
El albino tomó en sus brazos a la joven y la cargó hasta su habitación,
la depositó en su cama y luego fue a cerrar la puerta. Maka le miraba
impaciente, sabía que ella amaba a Soul y sabía también que él la amaba a ella.
Ahora eran solo ellos dos. Solos Maka y Soul quienes se demostrarían cuanto se
amaban entregándose el uno al otro no solo en cuerpo, sino también en alma;
fundiéndose en la pasión el uno con el otro, siendo aquella habitación su único
testigo.

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